martes, 1 de mayo de 2007

Pensamiento sin título

... Mi propio árbol ...


Me asomé a la ventana. El cielo estaba de un color rojo, como si se hubiera bañado en sangre inconsciente de ello. Las nubes se apartaban conforme movía la mirada.

Seguía contemplando aquel paisaje y encontré un bosque sin bosque: todos los árboles había sido talados. Pero entre la hierba aún se podía ver a un superviviente, o quizás el único que fue capaz de morir de pie. Se encontraba seco, sin hojas, tristemente adornado por el reflejo rojizo del cielo. Sentía como si me mirara, indicándome que así sería mi final. Podía ver sus venas aunque no las tuviera. Podía ver sus pies aunque no los tuviera.

Como algo que está vivo puede simbolizar la muerte. Tan sólo es un estado de ánimo para ese árbol, por el que tiene que pasar antes de llegar a la felicidad. Todo esto me hizo pensar en mi propio estado de ánimo. Sólo estoy pasando por un invierno, como aquel ser vivo, antes de llegar a la primavera.

El tiempo convertirá lo marchito en flor, y hará crecer la hierba, ocultando su soledad... mi soledad. Ya volverá a recorrer sangre por sus venas y no será el reflejo del cielo el que lo cubra de rojo. Su mirada se fortalecerá y sus pies no se hundirán jamás.



Puede que regrese otra vez el invierno, pero también lo hará la primavera.