jueves, 22 de abril de 2010

Eres exactamente mi marca de heroína


Bueno, podéis ver mi brazo ("fotoseado") después de dos análiticas y una endoscopia (en la que me pusieron sedación). Lo raro es que no estuviera como el de "Requiem por un sueño". Y, ahora, en estado febril (si, lo que me faltaba), me aburría y me puse a actualizar.

Lo único que haré será daros tres consejos por si alguna vez os tienen que sedar por algún motivo:

1. Obligad a vuestro acompañante que os lleve directamente a casa para ahorraros situaciones estrafalarias/ridículas/"cómicas" con las enfermeras y recepcionistas:

Yo drogada: (rellenando un test en recepción) En "comentarios y sugerencias", ¿puedo poner "que regalen sedante"?
Recepcionista: Si, claro, lo que tú quieras.
Yo drogada: ¡Bieeen! ¿Esto es anónimo, no?
Recepcionista: Si, tranquila, no sabremos que lo has puesto tú.
Yo drogada: ¡Bieeeeeen!

2. Lo dicho, directamente a casa, nada de tomarse un café y menos un capuccino:

Yo menos drogada: ¿Podría leerme los capuccinos que hay? Es que no llevo las gafas y no los veo.
(El camarero me dice los tipos que hay)
Yo menos drogada: Mmmm no sé, todos tiene buena pinta...¡Me quedo con el de vainilla y leche condensada!
Camarero: Eeeh... no hay ninguno así.


3. El último pero no por ello menos importante: Que si te piden que tienes que ir acompañada, NUNCA, pero NUNCA, vayas con tu madre/familiaresvarios. Ais... las comidas familiares que me aguardan...




PD: Entrada dedica a Julia, mi fan incondicional, de ahí, el título. TÚ YA ME ENTIENDES.

domingo, 11 de abril de 2010

Miedo a caer

" Se hacía tarde y yo me perdía. Una película vieja en la tele, pero estaba cansado y nervioso. No podía concentrarme. Salía Jim Stewart y una rubia, Kim Novak o Tippi Hedren, y un argumento que no entedía. Alguien estaba muerto, o no lo estaba. No lo sé. Bebí un poco de café, pero estaba frío. E intentaba decidir si levantarme para ver si quedaba un poco en la cafetera o irme a dormir, cuando llamaron a la puerta:

- ¿Janet?
- Hola Todd. Vi luz, así que pensé que no te importaría. Verás, pensaba en el papel. Intentaba imaginar qué sentía Mary en aquella isla cuando pensé... No me mires así, Todd... Ya sé lo que piensas: "¿ Por qué no espera hasta el ensayo de mañana?" Bueno...
- Janet, serás la primera en saberlo
-
¿Qué? Es tu obra. Tú la escribiste. Incluso las canciones estúpidas del tercer acto. Y eres el director, y...
- Ajá. Mira. Maletas. Todd Faber adiós se va deja ciudad no volverá.
-
Va, en serio, verdad. ¿Por qué?
- "¿Es espectáculo?" llamó esta tarde. El programa de la tele. Querían saberlo todo de Todd Faber y María Tifoidea Blues. Les dije que no estaba. Colgué y vi que temblaba. Y... Lo dejo porque estoy asustado, ¿vale?.
-
Pero es tu obra. Estrenamos en una semana. Vale, es Off-Broadway, pero no es Off-Off, ni siquiera Off-Off-Off.
- Janet no quiero hablar. He escrito una carta para que se la lean a todo el mundo en el ensayo de mañana sobre el qué y el por qué.
-
¿De qué tienes miedo? ¿De fracasar o de triunfar?
- Buenas noches, Janet.

"Adiós, Todd". Dejé la película y me fui a la cama. Después de un rato, me dormí. Tiempo. Hay sueños diferentes. La mayoría son una mezcla de cosas: Primer y segundo plano. Sujeto y objeto. Una vez soñé que perseguía a un payaso loco por la catedral de San Patricio, que también era mi viejo instituto. Al cabo del tiempo, yo era el payaso al que perseguían. Este sueño era de los diferentes. Era a tiempo real y subía por una pared rocosa. Yo nunca había trepado a ninguna parte, ni a los árboles pequeños. Vivo en un primer piso, que es más caro y no tiene vistas, pero me da igual. No me gustan las alturas. Pero aquí estoy, en mi sueño, trepando como si hubiera nacido para ello. Buscando apoyos para manos y pies, centímetro a centímetro, subiendo lentamente. Y al fin llego a la cima. Y me doy cuenta de lo alto que estoy y lo lejos que están los demás. Y luego veo que no estoy solo:




- Hay mucha altura.
- Si.
- No puedo creer que haya subido hasta aquí. Odio las alturas de veras, desde que era niño. Verá... Hey, no quiero aburrirle. ¿Le interesan los sueños?.
- Algo así.
- Bien, la mayoría de la gente se aburre a muerte con ellos. Para mí, todo se remonta a un sueño que tuve a los cinco o seis años. No podía tener más de seis. Recuerdo que estaba atrapado en una casa llena de brujas y que no podía salir. Y al fin subí hasta arriba, subí al tejado que, de pronto, lentamente, se levantó y me tiró. Podía ver el suelo que subía debajo de mí, y sabía que si golpeaba el suelo, moriría. Lo sabía. No importaba que fuese un sueño o no. Moriría igual, como si fuese real o incluso peor. Recuerdo el pánico. El miedo en las entrañas mientras caía hacia el suelo sin poder evitarlo. Así que lo detuve. Yo no me desperté, pero salí del sueño, y estaba atrapado dentro de un cuerpo dormido. No me atrevía a volver al sueño: moriría, pero no sabía cómo despertarme. Intenté gritar, esperando despertar a alguien que me despertaría a mí. Intenté retorcerme. Fue el momento más largo y espantoso que he pasado, atrapado en mi cabeza, a oscuras. Y finalmente logré abrir los ojos. Estaba bañado en sudor, y empecé a llorar, en parte por no haber muerto y en parte por estar vivo. Y desde entonces me han...asustado las alturas.
- Ya veo.

Y entonces el cuervo me habló. Pensé: los pájaros no hablan. Y pensé: quizás hablen en sueños. Entonces supe que estaba soñando.

- Estás huyendo, ¿verdad?.
- No huyo. Es sólo que.. que no lo sé. Todo se vuelve demasiado grande. Estoy desorientado. Tengo miedo. Miedo de hacer algo estúpido.
- Y si haces algo estúpido ¿qué?.
- ¿Usted no tiene miedo a caer?.
- A veces es un error trepar; siempre es un error no intentarlo siquiera.
- ¿Qué me dice? ¿Que debería volver al espectáculo? ¿No abandonar? ¿Eso es lo que me dice? Sólo es un sueño. Oiga, yo no lo he inventado.
- Si no trepas, no caerás. Es cierto, pero ¿tan malo es fracasar? ¿Tan duro es caer?. A veces te despiertas, y a veces, si, te mueres. Pero hay una tercera alternativa.
- ¿Cuál es?... No, por favor, no...

(Morfeo desaparece)

Cuando ocurra de verdad, no será como en los dibujos del correcaminos. No habrá un agujero de mi tamaño en el suelo del desierto. Golpearé la dura roca desde una gran altura y se acabó. Y estoy intentando despertarme cuando... "Pero hay una tercera alternativa..." Y me quedé con ella. Y no desperté. Y no morí.

- Hola a todos. Tengo que contars algo. Es sobre Todd...
- ¿Qué pasa con Todd, Janet?
- Si, Janet. ¿Qué pasa con Todd?
- Todd, pensaba...
- ¿Podemos hablar luego? Escuchad todos. ¿Podemos empezar por el sótano? Acto 2, escena 4. Necesito a Dios, Safo, El Ahorcado, El Esclavo de la Lámpara y María Tifoidea en el escenario. El resto, repasad el texto o ensayad fingiendo que no leéis vuestras notas.
- Hoy pareces diferente.
- Conocí a alguien que me hizo ver las cosas de otra manera.
- Me gustaría conocerla.
- Conocerlo. Y no creo ni que exista. Sólo es una voz en mi cabeza que dice...
- ¿Si?
- A veces despiertas. A veces la caída te mata. Y a veces, cuando caes, vuelas. Venga, todo el mundo desde el principio.

Historia corta extraída del comic "The Sandman" de Dios (AKA Neil Gaiman)



Bueno, me he tirado todas las vacaciones diciendo de actualizar, ya que tenía varias ideas, como, por ejemplo, hablar sobre mi maravilloso autobús 39 o acerca de mi semana de esclavitud con una artista holandesa. Pero, ya sea por falta de inspiración para redactarla, mi ajetreada vida (tanto laboral como personal) o por la típica vagancia de las vacaciones, he agarrado una historia maravillosa de mi saga favorita de comics (perdón si hay alguna falta de expresión, pero es que trasladar de comic a texto costaba más de lo que pensaba) y la he plasmado aquí para que mi adorado público pueda deleitarse (es más, apuesto a que más de uno ha sentido alguna vez ese miedo que se expresa en la obra). Espero que os guste tanto como a mí y nos os impacientéis mis queridos fans, que seguro que pronto tendréis noticias mías (hombre, siempre hay que tener en cuenta con que frecuencia actualizo esto).