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miércoles, 6 de junio de 2012

Bailando, para no estar muerto

Bailando, para no estar muerto

  Una noche, mientras me estaba sirviendo, mi amigo camarero, Laurent, que trabaja en la Brasserie Champs du Mars cerca de la Torre Eiffel, me habló de su vida.

-Trabajo de diez a doce horas, a veces catorce- me dijo- y después a medianoche me voy a bailar, bailar, bailar hasta las cuatro o cinco de la mañana, y me acuesto y duermo hasta las diez y luego arriba a las once a trabajar diez o doce horas y a veces quince.
-¿Cómo consigue hacerlo? – le pregunté.
-Fácilmente- dijo-. Dormir es estar muerto. Es como la muerte. Así que bailamos, bailamos para no estar muertos. No queremos que eso ocurra.
-¿Qué edad tiene usted?- le pregunté.
- Veintitrés- me dijo.
- Ah – dije, y lo tomé gentilmente del codo-. Ah. Veintitrés, ¿no?
-Veintitrés- dijo sonriendo-. ¿Y usted?
-Setenta y seis- dije-. Y yo tampoco quiero estar muerto. Pero no tengo veintitrés. ¿Qué puedo hacer?
-Sí- dijo Laurent, inocente y todavía sonriendo-, ¿qué hace usted a las tres de la mañana?
-Escribir- dije al cabo de un momento.
-¿Escribir? – dijo Laurent, asombrado-. ¿Escribir?
-Para no estar muerto- dije-, como usted.
-¿Yo?
-Si- dije, sonriendo ahora-. A las tres de la mañana escribo, escribo, ¡escribo!
-Tiene mucha suerte- me dijo Laurent-. Es usted muy joven.
-Hasta ahora- dije y apuré mi cerveza y me fui a sentar delante de mi máquina de escribir, a terminar un cuento.

  ¿Cuál es en verdad la coreografía con que engaño a la muerte?

  Un cuento tras cuento, El Hombre Ilustrado esconde metáforas a punto de explotar.

  En la mayoría de los casos ni siquiera sé qué metáforas esperan para imprimirse delante de mi retina.

  Teorizamos acerca de lo que ocurre en el cerebro, que es sobre todo un país desconocido. La tarea de un escritor es adueñarse de un tema y ver qué ocurre. La sorpresa, como he dicho a menudo, es todo. «Calidoscopio», por ejemplo. Una mañana de hace cuarenta y seis años decidí que un cohete estallase y arrojara a mis astronautas al espacio desconocido, para ver que ocurría. El resultado fue un cuento incluido en innumerables antologías y que apareció y reapareció como texto de colegios y escuelas. Estudiantes del otro extremo del país lo representaron en clase, para enseñarme una vez más que el teatro no necesita puestas en escena, luces, trajes o sonidos. Sólo actores en un colegio o en el garaje de alguien o delante de una tienda que reciten las palabras y sienten la pasión.

  Los escenarios desnudos de Shakespeare serán siempre un buen ejemplo. Observando a los niños que interpretan «Calidoscopio» en una brillante tarde de verano en San Fernando Valley, decidí escribir y montar mi propia versión. ¿Cómo mete usted un millón de millas de espacio interplanetario en un tablado de doce metros de largo y seis metros de ancho ante noventa y nueve espectadores? Uno simplemente lo hace. Y cuando el último meteoro humano cae ardiendo por el cielo, no hay un solo ojo seco en el auditorio. Todo espacio, Tiempo, y los corazones de siete hombres que laten atrapados en palabras, y que se liberan cuando las dicen.

  Qué pasaría si es el término operativo para muchos de estos cuentos.

  ¿Qué pasaría si aterrizas en un mundo lejano justo el día en que Cristo se ha marchado a otra parte?

  ¿O si Él estuviera todavía allí, esperando? De ahí «El Hombre».

 ¿Qué pasaría si puedes crear un mundo dentro de un cuarto, que cuarenta años más tarde será llamado la primera Realidad Virtual, y meter a una familia en ese cuarto con paredes que operan sobre las psiques y desencadenan pesadillas? Construí el cuarto en mi máquina de escribir y puse allí a mi familia. Al mediodía los leones habían saltado desde las paredes y mis niños estaban tomando té como finale.

  ¿Qué pasaría si un hombre pudiera encargar un robot marioneta que fuera una réplica exacta de sí mismo? Y ¿qué pasaría si cuando sale de noche deja al robot con su mujer? «Marionetas S. A.»

  ¿Qué pasaría si todos los autores favoritos de tu infancia vivieran escondidos en Marte porque los libros que han escrito están siendo quemados en la tierra? «Los desterrados.» El principio de otros incendios que yo encendería con libros tres años más tarde: Fahrenheit 451.

  ¿Qué pasaría si la gente de color (así los llamaban cuando escribí «El otro pie» en 1949) arribaran a Marte antes que nadie, echaran raíces, construyeran ciudades, y se prepararan para recibir a otros futuros colonos, los Blancos? ¿Qué ocurriría después? Escribí el cuento para descubrirlo. Luego no pude encontrar una revista norteamericana que quisiera publicarlo. Era mucho antes del movimiento en defensa de los derechos civiles, la guerra fría estaba creciendo, y Parnell Thomas del Comité de Actividades Antiamericanas estaba investigando (Joseph Mc Carthy llegaría más tarde). En ese clima ningún editor quería llegar a Marte con mis inmigrantes negros. Publiqué finalmente «El otro pie» en New Story, una revista parisense dirigida por un hijo de Mrtha Foley, David.

  Y de nuevo, ¿qué pasaría si tienes un acre de chatarra en el patio de atrás? ¿te tentaría juntarla y viajar a la Luna? Había un depósito así a una docena de metros de mi casa, en Tucson, Arizona, cuando yo tenía doce años. Desde allí yo viajaba a la Luna a la caída de la tarde y después corría hasta un cementerio de elefantes-locomotoras a dos manzanas donde yo trepaba a las abandonadas máquinas de vapor y el tren silbaba en camino hacia Kankakee, Oswego y la distante Rockaway. Entre la chatarra de cohetes y las perdidas locomotoras, nunca estaba en casa. De ahí, «El cohete».

  Los qué pasaría si daban vueltas alrededor de mi cabeza.

  En otras palabras, el lado izquierdo de mi cerebro, si hay un lado izquierdo, propone. El lado derecho, si hay un lado derecho, dispone.

  Las proposiciones del lado izquierdo son todas inútiles si no hay nada en el derecho. Tuve suerte con mis genes. Dios, el Cosmos, la Fuerza Vital, lo que sea, me dio un lado derecho capaz de atajar cualquier pelota que venga del lado izquierdo. Una mitad, la izquierda parece obvia. La otra mitad, la derecha, es siempre misteriosa, desafiándote a que la saques a la luz.

  La sesión, es decir, la máquina de escribir, el ordenador, la pluma, el lápiz y el papel están ahí para echar mano a los fantasmas antes de que se desvanezcan en el aire.

  Basta de comedias, hubiera refunfuñado mi padre. ¿Qué quiere decir todo eso en simples palabras?

  Lo que intento decir es que el proceso creativo se parece mucho al viejo método de sacar fotografías con una gran cámara y tú alrededor bajo una tela negra buscando imágenes en la oscuridad. Los sujetos de las fotos no se quedan quietos. Quizá haya demasiada luz. O no la suficiente. Uno puede buscar a tientas, pero de prisa, esperando encontrarse con una instantánea revelada.

  Éstas, pues, son instantáneas reveladas, que se alzan al alba, se posan en el desayuno y terminan al mediodía. Todas sin finales a las diez de la mañana, todas con finales felices o desgraciados justo después del almuerzo, o con un café liviano o un brandy fuerte a las cuatro de la tarde.

  Dando una oportunidad al amor, como dice una vieja canción.

  O en las palabras de la canción de las doce sillas, de Mel Brooks:

Espera lo mejor,
espera lo peor,
tú puedes ser Tolstói
o también Fannie Hurst.

  Espero encontrarme con H. G. Wells o tener la compañía de Jules Verne. Cuando trabajo en un espacio viviente entre los dos, entro en éxtasis.

  Termino como comencé. Con un amigo camarero parisense, Laurent, bailando toda la noche, bailando, bailando.

  Mis melodías y números están aquí. Han llenado mis años, los años en que rehusé morirme. Y para eso mismo escribo, escribo, escribo, al mediodía o a las tres de la mañana.

  Para no estar muerto.

Ray Bradbury, 1997
Introducción al Hombre Ilustrado

jueves, 20 de enero de 2011

Monster

Pocas veces me vais a ver analizar una obra, ya sea de pintura, audiovisual o de una pieza de literatura. Generalmente lanzo mis pequeños homenajes y dejo claro que me gustan, pero ésta lo merece, ya sea por lo que me he enganchado y lo que me ha hecho reflexionar.

Se trata de un manga de Naoki Urasawa, que estaría el primero en mi top 5 de no haberme leído Akira y tenerle ese cariño descomunal. Con este estilo de comic suelo tener una relación de amor y odio, ya que la mayoría de mangas suelen ser de tías tetonas, combates con katanas, que, por un momento no tiene porqué estar mal, pero tienden a tener un argumento más que mediocre, que quizás en un principio pueda gustar, pero llega un momento en el que decepciona e incluso se vuelve previsible. Quizás me esté basando en topicazos, pero no sabéis lo que me cuesta encontrar un manga que me enganche de principio a fin, que no tenga amoríos empalagosos, chistes sin gracia ni se rompa la intriga argumental cuando todavía te quedan 10 tomos. Bueno, en resumen es que Urasawa ha conseguido lo que muchos no han podido, ha conseguido que tenga algo de esperanza en el comic japonés. No me malinterpretéis, dentro del comic americano también hay sus topicazos pero tengo varios guionistas a los que soy fiel y cada vez voy encontrando más, y aquí, como ya he dicho, me cuesta bastante.

Ya con anterioridad de este autor me había leído Pluto, una obra que de por sí llamaba mi atención por tratar el tema de la robótica, que, quizás en novelas no me llame tanto, pero a la hora de tratar este tipo de dibujos, suelen tener bastante trabajo y suele ser bastante interesante las interpretaciones. Esta obra me gustó, obviamente por ello me decidí a leer Monster, y las dos comparten una serie de características que indican que se trata de Urasawa el que está detrás del proyecto:



- Los finales de los capítulos: todos ellos, o al menos la gran mayoría, acaban con lo que yo llamaría un "¡PUM! ¡Lost!". La serie de Lost tenía la capacidad de dejarte con la mierda en la boca al terminar un capítulo simplemente con una imagen o con una palabra. Siempre querías ver más, pero no, no había más, sólo un sonido de tortazo y unas letras en 3D studio, todo un "¡Zas! en toda la boca". Pues con Monster igual, sólo que al no ser un producto audiovisual, todo es un sonido interior: tú mismo te imaginas el "zasca" resonando en tu cabeza.

- De lo simple a lo complejo: Las dos obras comienzan igual: serie de asesinatos y búsqueda del asesino. Quizás en Monster, la gran diferencia es que hay un sospechosos principal que es el protagonista y vas siguiendo sus pasos, pero las dos obras, empieza como podría empezar un capítulo de CSI, sólo que llega un momento en que te incluye una enorme cantidad de sucesos y personajes que al final tienes la cabeza hecha un bombo, y a mí, eso, no me desagrada del todo, porque es lo que me mantiene enganchada.

- El bien y el mal: en principio pensé que sólo Monster mostraba esta característica, pero tras reflexionar me di cuenta que en Pluto también se juega con estos conceptos, te muestran personajes buenos y malos, incluso unos pueden parecer buenos y en realidad son malos, o viceversa. Juega con esa idea constantemente, y tú ya elijes lo que creas que es correcto o te guste más, como si se tratara de un videojuego de Lionhead Studios.

- La ambigüedad: no sé si le pasará a la mayoría o sólo a mí, pero me parece que intenta siempre hacernos dudar. No sólo en el sentido de no ver venir lo que va a ocurrir, sino también en que en el fondo intenta mandarnos otro mensaje. Busca hacernos reflexionar, que las cosas no son lo que parece y cada uno tenga una interpretación y una visión distinta de la historia.



- Escenas de cine: realmente hay partes que me hacen creer que estoy viendo una película, alterna las viñetas de tal modo que parece que están en movimiento, es más, en mi cabeza llegaban a funcionar como una escena montada, incluso imaginándome un fundido en negro en cada cambio de escena. Espero que con el anime no se pierda este toque tan atractivo que dispone el manga.


- La temática compleja a la hora de dibujar: en Pluto escoge la robótica, en Monster el protagonista es cirujano, entonces constantemente se observan escenas de operaciones, siendo el interior del cuerpo humano de lo más difícil de dibujar. Y en los dos casos se desenvuelve bastante bien.


En resumen, ¿por qué he escogido Monster si al final he hablado de dos obras de Urasawa? Porque ésta es la que me ha terminado de convencer de que es un buen "mangaka", es una obra más larga que Pluto y me resulta más cercana a una novela, así que toda aquel que se atreva a pisar un pie en este mundillo y le guste mucho leer, le aconsejo sin duda este manga.

jueves, 13 de enero de 2011

Retrato

En diciembre, me propuse realizar un total de 10 retratos. Conseguí hacer 8 y medio (digo y medio, porque el último lo terminé ya en enero). Lo hice porque tenía la paranoia de que iba a perder práctica y soltura, ya que este año en la carrera todas mis asignatura están relacionadas más con los ordenadores que con el dibujo y/o la pintura. A parte, acabé el mes con un retrato al óleo a medias, y ese, vale por dos, así que a pesar de no haber cumplido mi objetivo, estoy algo satisfecha.

Aquí os dejo los retratos, como veis, mi primera intención era realizarlos de forma rápida, ya que me considero lenta para dibujar, pero, conforme fui haciendolos, vi que cada vez se me parecían menos a las fotos originales, empecé a sentirme mal incluso, creí que se me estaba atrofiando la visión y mi mano, así que el último lo realicé con muchísima más calma y materiales, de ahí la mejora. Algunos los reconoceréis por la cara, otros tendréis que leer el nombre y aun así os costará, pero bueno, como se suele decir, lo que cuenta es la intención.

PD: Me doy cuenta al mirar los retratos que, a parte de lo obvio, que se puede conocer parte de mis gustos, también parece una especie de diario hecho con trazados. Supongo que en estos momentos me doy cuenta de que se tiene razón cuando se dice que no hay dos obras iguales, no podrías pintar lo mismo ni calcando y que además, toda obra tiene parte del autor, algún tipo de esencia.










jueves, 18 de noviembre de 2010

La boda de tito Gaiman

Y no podía ser menos... Parece sacada de una de sus novelas.

Amanda Palmer y Neil Gaiman se casaron la semana pasada, el día de su cumpleaños, habiendo anunciado su compromiso a principios de año.

Resumidamente, Amanda realizó una especie de performance que inspiró uno de sus disco, en la que se paseaba por un parque de Washington vestida de novia, actuando como un mimo de calle: cuando le daban dinero, ella daba una rosa. Realizó esto cuando su hermana se iba a casar.

9 años más tarde, habiendo conocido algo a Neil, decidieron quedar. Ella le dijo que se verían en el parque y que le trajera algo de pintura blanca de repuesto. Era el cumpleaños de Gaiman, llegó 40 minutos tarde y cuando la tuvo delante, le dio un dolar, ella una rosa y luego se fueron juntos a tomar un chocolate con el dinero que había ganado (aunque al final no tuvo suficiente y tuvo que invitarla Neil a ella).

A principios de este año, anuncian su compromiso, y la semana pasada, el mismo día que se conocieron pero dos años más tarde (10 de noviembre), estando en Nueva Orleans, Amanda a escondidas fue organizando a todos sus amigos para que fueran. Le regala un sombrero de copa que Neil llevó todo el día y en el momento en que sale a desayunar, se la encuentra como el día que quedaron por primera vez: como una estatua, vestida de novia y con rosas en la mano. Así, tienen una boda más que literaria, imaginativa y fantástica, se casaron allí mismo, en frente tanto de amigos como de desconocidos, de la mano de Jason Webley.

Albúm de la boda

No soy partidaria de las bodas, pero esta me ha encantado y me ha parecido digna de mención al menos. Todo esto está muy abreviado, si alguien tiene más interés y se anima a traducir, puede echarle un ojo al blog de Amanda Palmer, en el que está escrito todo de una forma más anecdótica.

Aquí os dejo el video:



Y la canción que realizó Amanda cuando estaba en los Dresden Dolls, narrando su vida como "The Eight Foot Bride" (la novia de ocho pies de altura):



"Puedo pintar mi cara
y pararme muy, muy quieta.
No es precisamente práctico,
pero aún así, paga las cuentas.

Le doy flores
a los curiosos desconocidos
que arrojan dólares a mis pies."


¡Enhorabuena y feliz cumple tito Gaiman!

lunes, 18 de octubre de 2010

Joseph Beuys

Fue un piloto nazi en la 2ª Guerra Mundial, pero un accidente de avión que tuvo le hizo cambiar totalmente su visión del mundo. Se estrelló en Crimea y cuando estaba a punto de morir congelado, unos nativos lo rescataron y para evitar la tragedia, lo cubrieron de grasa y fieltro, manteniéndolo así con vida. Por ello, utiliza muy a menudo estos elementos en sus obras.

El estar entre la vida y la muerte modificó su conducta, convirtiéndose así en un artista que utilizaba el arte como medio para cambiar el mundo, para curarlo de todo mal. Con este punto de vista consiguió que el arte fuera un medio de socialización, acercando sus obras a todo tipo de público, buscando trasmitir y motivar, ya que para él cualquier hombre puede ser artista, sólo hace falta tener una visión del mundo distinta a la del resto.

Su obra más significativa fue "I like America and America likes me" en la que estuvo conviviendo con un coyote una semana. Jugando con la idea de relación: al principio éste le atacaba pero al final conseguían vivir en armonía. Demostraba así como se conseguían trasmitir miedos a través de ideas preconcebidas. Obra motivadora que trataba la polémica que tuvo Norteamérica con los indios. El coyote en la cultura india es un animal tótem, admirado, y a la vez es uno de los más temibles del mundo. Beuys identificaba al animal con una víctima de la mentalidad dominante.




Muchas veces hay que pasar por el mal para alcanzar el bien...

miércoles, 20 de enero de 2010

Artista/artesano

"... El diccionario de la Académie Française de 1762 definía al "artista" como aquel que "trabaja en un arte que requiere del genio de la habilidad manual" mientras que el artesano era llamado simplemente "un trabajador de un arte mecánica, hombre de oficio". Entre los muchos atributos del artista, el genio y la libertad resumían todas las cualidades superlativas que ahora separaba al artista libre y creativo del artesano un hombre de oficio...
... La idea de la libertad del artista por constraste con la dependencia del artesano está en la base del resto de las cualidades ideales adscritas a los artistas:

- Originalidad: libertad con relación a la imitación de los modelos originales.
- Inspiración: libertad con respecto a los dictados de la razón y la regla.
- Imaginación: libertad con respecto a las restricciones de la fantasía.
- Creación: libertad con relación a la imitación exacta de la naturaleza... "

"La invención del arte" de Larry Shiner


¿Qué quereis que os diga? Por mucho que me digan, yo en mi día a día no veo diferencia alguna.


PD: época de exámenes

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Crisis de identidad


Crisis de identidad: Momento en que no se sabe cuándo un objeto real es real o cuando actúa en función representativa. Todo dependerá del contexto objetivo en donde se encuentre.



En mi contexto, ¿Qué se acerca más a ser un objeto real?:


¿Fotografía?


¿Ilustración? ¿Manga o comic?


¿Dibujo? ¿Diseñadora?


¿Pintura? ¿Crítica de arte?


La funciones representativas ya me cansan

lunes, 19 de marzo de 2007

La llamada de la inspiración

*Ring, ring, ring* ... " ¿Si? ¿Diga? ¡Oh! ¡Hola!...¿Ocupada? ¡Qué va! Bueno... estaba trabajando en una nueva obra... Si, si, ¡Por fin!... ¿De qué trata? Pues exactamente trata de diversos temas a la vez:

- Es una crítica a la sociedad: por éstos que ignoran la realidad, por ésos que se dan cuenta de ella pero optan por fingir que no lo han hecho y por aquéllos que la conocen, aceptan y quieren cambiarla.

- Es un mensaje para que aprendamos a valorar la vida: como niños de 6 años con una enfermedad terminal tienen que pasarse el poco tiempo de existencia del que disponen, encerrados en una habitación, y allí, los médicos alargándoles la vida todo lo que puedan, pero... ¿Para qué?, no les permiten salir y aprovechar ese escaso tiempo, deben quedarse esperando su final tumbados en una cama. En cambio, gente que dispone de más vida que ellos prefieren aprovecharla drogándose, matando o realizando lo mismo que ellos, pero siendo conscientes de que tienen tiempo.

- Es una teoría sobre la locura y la cordura: como el cuerdo cree estar loco, como el loco cree estar cuerdo. Al final, es lo mismo, estamos tan locos como cuerdos y tan cuerdos como locos. Somos conscientes de todo lo racional que nos pasa e inconscientes de lo irracional; Un loco, es aquel que abre una puerta a aquello que no es normal... ¿Si? Tú no estás loca, ni eres diferente, ya que no hay nada igual en este mundo... Si, según la sociedad hay tanto normales como extraños, pero a la vez dicen que todos somos iguales y que cada persona es un mundo. Son todo contradicciones, la verdad no existe, crees lo que quieres creer.

... ¿Qué? ¿Si tú sales en el cuadro? Por supuesto, sin ti no hubiera podido llegar a replantearme todo esto:

- Me has hecho dudar sobre la realidad y sobre conseguir cambiarla. Creyendo que nunca aparecerías me has hecho pensar que debería dejar de luchar por aquello que quiero, que sin ti mi trabajo no tendría sentido. Mataste la esperanza, aún busco como poder resucitarla.

- Me has hecho creer que estoy malgastando mi vida, que perdí la imaginación para seguir pintando. Por mucho que trabaje, sin ella nunca podré avanzar, por ello, prefiero encerrarme, ignorar a los demás y sólo ver como el tiempo pasa.

- Y me has hecho ver que no estoy loca, pero que tampoco cuerda. Has conseguido que no crea en nada, tan sólo en ti; no siento nada más, es como si estuviera muerta aunque respire. No me siento consciente de lo que pasa a mi alrededor, todo me da igual.


¿Y sabes que es lo peor? Que después de todo esto, aún te sigo esperando. "






"Confío mucho en la inspiración, pero espero que me encuentre trabajando" Pablo Picasso